Una de ellas contiene este video con la lectura del cuento Socorro Diez de Elsa Bornemann.
Ojalá lo disfruten.
También encontrarán entradas sobre jóvenes en la literatura juvenil, con miradas igualmente impactantes.
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Ilustración de Alejandro Magallanes que forma parte de Quiere a ese perro. |
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#LibrosÁlbum: libros en que texto e imagen funcionan inseparables para construir una historia. @DelEclipse
— Sofia Prediger (@SofiaNPrediger) febrero 9, 2015
Hay distintos tipos de humor. Sin embargo, todos apuntan a enfrentarse a algo a través del recurso. "Con Bajtín (1994) sabemos del poder transgresor del humor, de su posibilidad de revertir jerarquías, de trastocar el orden establecido, de permitir al menos por un lapso de tiempo, el del carnaval, el de la ficción, que el mundo sea otro, opuesto al oficial, al hegemónicamente establecido"1.
En estos cuentos elegidos de la antología "Leche de sueño" (2013) veremos ejemplos de humor negro y humor absurdo (como una expresión del primero), que caracterizan a la narrativa de la artista Leonora Carrington.
Su mamá lo encerró en su cuarto. ![]() —Angelito, no te vayas a levantar de tu camita —dijo. —No mamá —contestó Angelito. Apenas se fue, Angelito se levantó y abrió la ventana. Abajo pasaba una señora. Angelito le hizo pipí encima. La señora dijo: "Está lloviendo", y corrió. A Angelito le gustó esto. Tomó más té de manzanilla, para tener más pipí. Pasó un señor y Angelito volvió a hacer pipí. El sombrero del señor estaba todo mojado de pipí —¡Te pego! —le gritó muy enojado. Angelito se escondió. El señor se fue gritando. —¡Gente cochina! Angelito se quedó en su cama hasta que vio venir al elefante y el caballo. Les hizo pipí. El elefante subió al cuarto y se comió la camita de Angelito. El caballo se subió sobre el armario y chupó la pintura de la pared. Después hizo caca en el té de manzanilla. —¿ Ya ves ? —dijo el elefante.
En este primer cuento podemos ver que el humor presente en
primera instancia desde lo escatológico se torna negro, ya que “que se complace
fingidamente en el tratamiento desaprensivo y gozoso de herejías como el
asesinato (...), la tortura”2, que en este caso se dan de forma implícita en la
acción del elefante, que comiendo la cama de Angelito perpetra el primer acto
de venganza contra el niño, que al hace pipí a modo de travesura afectaba cada
vez a más personas. La segunda desaparición la sufre la pintura de la pared, y
cuando en una anticipación lectora pensamos que lo mismo puede sucederle al
niño, el humor escatológico retorna, para dar paso al final que cierra la
venganza de los animales hacia Angelito, que lleva por nombre una paradoja con
su verdadero ser, pues de "Angelito" no tiene nada, y aprovecha su
soledad en la habitación donde está en condición de enfermo en recuperación
para atreverse a molestar con su lluvia de pipí a los mayores y a aquellos que
pasaran por allí (como el elefante y el caballo).
![]() calle. Se llama Chavela Ortiz. No tiene domicilio. Ni esposo. Ni madre. Ni padre. Ni hijos. Pero sí tiene seis patas y una joya de oro y perlas, donde guarda el retrato de Don Ángel Vidrio González —Jefe del Departamento Sanitario—. El monstruo dice: Cincos y cuatros. Cincos y cuatros. Cincos y cuatros. 5 y 4; 5 y 4; 5 y 4 . . . después hace el total.
Este cuento lleva al lector, con el absurdo, a conocer las características de un monstruo. La descripción pierde sentido al contar lo que este personaje dice. El lenguaje es utilizado para contar hasta tener que sumar un total que no es útil para nada. Su soledad y el dejo de nostalgia en guardar un retrato contrastan con ese conteo de cincos y cuatros final, que no respeta el orden de las numeraciones y agrega caos a la crueldad de ser sólo uno caminando por la calle.
![]() Todito negro y negro. Hasta sus mismas pijamas y su jabón. Negro y negro todas sus cosas. Como la noche, como el carbón. Pero Cuando lloraba aquella mujer sus lágrimas eran azules y verdes como los periquitos. Lloraba mucho aquella mujer y tocaba la flauta. La Mujer Blanca Vestida De Negro Llorando Y Tocando Su Flauta. |